

nuevo milenio en la literatura latinoamericana

La familia del Dr. Lehman


El libro de la ecuatoriana Sandra Araya es audaz.
Juega con el lenguaje y rompe con los esquemas que la generación de novelistas ecuatorianos del treinta –excluyendo a Pablo Palacio y a Humberto Salvador– legó a esta literatura y que se convirtió en una camisa de fuerza que nadie se había atrevido a romper.
El relato no sigue un esquema lineal, pero no se trata de un simple capricho de la autora: la novela se centra en la psique de los personajes, de forma que esos saltos espacio–temporales cumplen con el objeto de explicar comportamientos y personalidades.
Nada se deja al azar en "La familia del Dr. Lehman". Una escena que parece no tener sentido, en realidad es una pieza de un rompecabezas que encaja en la medida en que lo armamos.
No obstante, la forma no es lo más importante. La trama hace que esta novela deba ser leída.
Cuando Pablo Palacio publicó la historia de un homosexual asesinado a puntapiés, la sociedad pacata ecuatoriana decidió olvidarlo. Ecuador, igual que buena parte de Latinoamérica, es reacio a tocar temas que no considera "decentes".
A Sandra Araya eso le tiene sin cuidado.
Su historia nos habla de incesto, pedofilia y muerte.
Y no hay rubor, lo cuenta con naturalidad, sin el aire de ese narrador/juez del que las letras latinoamericanas están plagadas.
En este libro sólo hay literatura. El autor no juzga, cuenta una historia y deja que el resto de personas saquen sus conclusiones. Ese es el punto más alto de "La familia del Dr. Lehman".
La buena literatura no moraliza, le basta con dejar una semilla en el cerebro del lector para obligarlo a razonar, al tiempo que estimula su imaginación.
"La familia del Dr. Lehman", ganadora de un importante premio en su país (Premio Linares de novela breve 2015), tiene el aroma de aquella nueva literatura que empezó a surgir desde hace poco más de una década: libre de prejuicios, políticamente incorrecta y cargada de poesía, pero no de esa poesía edulcorada llena de adjetivos bonitos, sino de una mucho más humana y, por ende, capaz de caminar entre la luz y la oscuridad como lo hace un hábil trapecista sobre la cuerda floja.
Carlos Voland
RESEÑADO





Autora: Sandra Araya
Año de edición: 2016
Género: Novela corta

