

nuevo milenio en la literatura latinoamericana

ANA SEDANO



Proscrita
I
sedientas
claman exhaustas mis arterias
encumbras mi carne
en el silencio brutal de las horas
te desplomas
sobre mis ojos:
un sacrificio.
II
la piel furiosa rasga
revuelve, revuelca, restriega adicta
bárbaro me tuerces
hiedras de mi vientre arrancas
acribilladas
aniquílanse coléricas
se revientan, se hastían
escupen fracturas jubilosas
INMUNDA ME DIGO
abyecta desconocida nadie.
III
Como un jadeo arrastrando sus dientes a través
el aire, con innombradas lenguas,
derrama sobre mí espasmos desiertos
garganta abierta
sin voz, boca o vulva
vuelta en nos, el hambre se agita
mis hebras se arrastran, se desploman convulsas
atraviesan bultos histéricos
los revuelven, retuercen, agrietan
encaramada en tus fibras, arañas desvisten tus huesos
te astillas, me vuelvo
extraigo vértebras, ojos
el corazón descuajo
estremecidos mis labios en tu risa
apuñalada en tus orillas
olvidar que soy Ella
olvidarme que eres Tú
te arranco, me arrancas no respiro
en mis piernas me llevo clavados tus huesos.
POESÍA
Aire
Acarició el aterciopelado y frágil cuerpo de su adorable gata. Cada tarde aspiraba con deleite el suave aroma que desprendían, uno a uno, los hilos plateados meciéndose entre sus lánguidos dedos.
Le gustaba sentarse frente a su ventana y sentir esa tranquilidad misteriosa en la que reposaba el pequeño animal, ese murmullo discontinuo, casi musical, que se arrastraba como un eco interminable.
Le gustaba sentarse frente a su ventana y dejar que el silencio abrasara lentamente las horas. Un silencio que sólo rompía ese ronroneo y el aire, el aire que entraba y salía por su cuerpo, sofocándola.
Le gustaba sentarse frente a su ventana y dejarse llevar por esa inquietante tibieza incendiando su piel, deslizándose por sus narices y desapareciendo abruptamente en la nada.
Así, ahogada por el sudor, pensaba una y otra vez en aquel remolino turbulento entrando a bocanadas por la nariz o por la boca, descendiendo por la garganta hasta sus pulmones. Allí, en esas dos inmensas bolsas de carne ocurría entonces el milagro alquímico: aquel amante insípido e incoloro se teñía de un rojo intenso, se espesaba hasta hervir furiosamente y viajaba por sus brazos hasta encontrar sus piernas, sus manos, su lengua.
Ese aire sangre, impalpable, tímido y violento, sacudía sus entrañas con ternura.
Así, ahogada por el sudor, lo dejaba entrar una y otra vez, mientras acariciaba las felinas hebras de su sexo y aquellos ronroneos se iban deshaciendo pálidos sobre la silla... esa silla, hambrienta de rocío, sobre la que reposaba cada tarde junto a la ventana.
Sobre la autora:
ANA SEDANO SOLÍS nace en Santiago de Chile en 1984. Doctora(c) en Estudios Teatrales por la Universidad de Alcalá, ha participado como organizadora y ponente en diversos encuentros poéticos, entre los que destacan: organización del "1° Encuentro de poetas Hispano-Chileno", realizado el año 2011 en Alcalá de Henares (España) en conjunto con la Escuela de Escritura y del "Primer Concurso Regional de Poesía Femenina Joven en Iquique", realizado el año 2013 con la colaboración de la Universidad Arturo Prat y del Centro Tecnológico Minero en Iquique (Chile). Participó en talleres literarios de Pedro Lemebel, desarrollado en la Galería Metropolitana (2001) y el Laboratorio de Escritura Erótica, dictado por Gabriel Larenas y Alejandra Loyola (2009-2010). Ha sido antologada en el fanzine Parafilia (Laboratorio de Escritura Erótica, Ediciones Garҫons, 2010) y ha publicado su primer poemario Infémina el año 2010 (Cuadernos de Poesía, Biblioteca de Santiago).







